Por Redacción Quvo
Donald Trump recibió en la Casa Blanca a los máximos referentes de la industria de la inteligencia artificial. Fue un almuerzo con 31 invitados confirmados, entre empresarios y funcionarios. Al terminar, el presidente anunció que las compañías firmaron un acuerdo voluntario para supervisar sus propios desarrollos.
La lista de asistentes reunió a buena parte del poder tecnológico de Estados Unidos. Estuvieron Dario Amodei (Anthropic), Greg Brockman (OpenAI), Sundar Pichai (Google), Mark Zuckerberg (Meta), Satya Nadella (Microsoft), Jensen Huang (Nvidia), Alex Karp (Palantir), Jeff Bezos y Elon Musk. También participaron Lisa Su (AMD), Hock Tan (Broadcom) y los inversores David Sacks y Chamath Palihapitiya.
Del lado del gobierno se sentaron a la mesa el vicepresidente JD Vance, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el secretario de Comercio, Howard Lutnick, entre otros.
Qué dice el acuerdo
El texto establece que toda empresa que entrene y ponga en funcionamiento modelos de frontera, es decir, los sistemas de IA más avanzados del mercado, debe tener procesos y controles internos sólidos.
Según detalló Axios, las firmantes se comprometen a hacer revisiones internas de riesgo, auditorías externas y varias capas de control para detectar problemas en su tecnología. También a sumar mecanismos de transparencia.
Trump dijo que las compañías “se van a vigilar entre ellas” y describió el pacto como “moralmente vinculante”. Explicó que la reputación de cada empresa depende de que cumpla lo firmado.
Johnson lo definió como “una declaración de principios” y aclaró que los compromisos son voluntarios. “En lugar de asfixiar esto con burocracia, queremos que la innovación continúe. Lo que buscamos es un equilibrio”, afirmó.
Todavía no se publicó el texto completo. Por eso, no está claro cómo se controlará su cumplimiento. Fuentes de la propia industria citadas por Axios expresaron dudas sobre si la autorregulación alcanza para resolver los problemas de seguridad que ya existen.
El debate de fondo: acelerar o frenar
La reunión llegó después de una advertencia que sacudió al sector. Semanas antes, Amodei pidió públicamente desacelerar la mejora de los modelos de IA.
El CEO de Anthropic advirtió que, sin medidas de seguridad, enjambres de agentes de IA fuera de control, programas capaces de actuar por su cuenta en internet, podrían comprometer la red en un plazo de seis a doce meses. Estimó daños por cientos de miles de millones de dólares.
Sam Altman, CEO de OpenAI, respaldó la propuesta. Entre las medidas que planteó Amodei figuran pruebas obligatorias para los modelos más potentes, con poder del gobierno para bloquearlos, y coordinación internacional entre democracias.
Otros empresarios sostienen lo contrario. Jensen Huang, de Nvidia, considera que esas advertencias son exageradas y que imponer límites podría hacer perder a Estados Unidos su ventaja frente a China.
La postura de la Casa Blanca
Trump se alineó con esa segunda mirada. “Nunca voy a frenar el crecimiento de una tecnología que será más grande que la Revolución Industrial”, dijo.
El presidente también rechazó la idea de cooperar con China en materia de IA. Argumentó que eso le daría a su principal competidor acceso a los avances de las empresas estadounidenses.
En lugar de nuevas regulaciones, Trump mencionó que el Departamento de Justicia y el FBI son las herramientas para actuar contra las compañías que tomen “caminos peligrosos”.
En su discurso también propuso un cambio de nombre: dejar de hablar de IA y usar “SI”, por superinteligencia. Es un término que ya usan algunos líderes del sector, como Huang.
El gobierno lanzó su propio chatbot
En paralelo, la Casa Blanca presentó America.gov, un asistente de inteligencia artificial para ayudar a los ciudadanos con trámites federales.
Permite consultar cómo reemplazar una tarjeta de Seguridad Social, registrarse para votar o comparar planes de salud. Funciona con los modelos Grok, de xAI, y Gemini, de Google, y toma información de unos 29.000 sitios del gobierno. No ofrece asesoramiento financiero, impositivo ni legal.
Por qué importa
Las empresas que estuvieron en la mesa desarrollan las herramientas de IA que usan millones de personas y compañías en todo el mundo, incluida la Argentina. Las reglas que adopten, o que decidan no adoptar, definen cómo funcionan esos sistemas fuera de Estados Unidos.


